ARTE K-35 MÓDULO DE EXPERIMENTACÓN

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“Inicio de la transmisión” Arte K-35 es un proyecto que propone un espacio de exposición para artistas emergentes, en donde participan: Gabriel Tagle, Rudy Pradenas, Alejandra Goñi, René Valiente, Melissa Vega, Rodrigo Goenaga, Boris Campos, José Luis Rosales y Cesar Pérez, dichos personajes inmersos en el ámbito de las artes visuales y la literatura, la idea principal es generar un espacio alternativo para aquellos artistas que quieran mostrar su trabajo incluidos nosotros. Arte K-35 / 2010

7/24/2010

Almacén Verdad y Justicia






La instalación de Bernardo se articula en torno a su historia íntima (su padre) y pública (caso de los 119 u operación colombo). El trabajo gráfico se empalma con la singularización de objetos seriales, 119 tarros de salsa de tomate que son singularizados al ser "vestidos" de los emblemáticos billetes de 500 escudos (que salieran a circulación con motivo de la nacionalización de la minería durante la Unidad Popular). Billete que lleva como rostro al minero, minero que es reemplazado por cada uno y una de los asesinados en la operación colombo, los 119 (que diera paso a las investigaciones del plan cóndor....o el mercosur del terror) y una ficha con el nombre, la edad, dedicación de cada una y uno de los asesinados al momento de su desaparición.

La instalación se levanta en un Almacén, de nombre Verdad y Justicia... lugar donde se tranzan (truecan, venden...circulan) estos tarros únicos-seriales alegorizando acerca de la memoria en tiempos de mercado, de la negociación con la sangre de los muertos, del ejercicio de la memoria y la mercancía-memoria, la memoria monumental, la memoria privada/pública y fetichizada en mercancías...




























                      ARTE K-35 MÓDULO DE EXPERIMENTACIÓN
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AK-35 es un espacio/experimento, un espacio/prueba, un espacio/deriva, un espacio/necesidad, un espacio/independencia un espacio de emergencia, AK-35 es un proyecto generado por artistas en busca de un espacio propio y a la vez  para todos. Comenzamos  con esta descripción ambigua, no por apelar a resquicios intelectuales, ni por pretensiones discursivas, sino que para dejar  en claro que en el comienzo jamás hay nada establecido, y que  todo sentido de lo que será AK-35 lo ganará a futuro cuando la praxis real delimite sus derivas. 

Lo que podemos hacer por ahora, es poner en escena ciertas necesidades que nos llevan a pensar y producir un espacio como AK-35, porque no es otro motor  sino la necesidad lo que nos movilizó en el comienzo. La necesidad de un territorio distante a los discursos de la hegemonía cultural, la necesidad de un espacio de prueba que nos reúna y se abra a las obras cansadas de llenar  formularios, evitando el filtro de juicio de ejecutivos culturales que las validen. Es la fe en lo colectivo, la búsqueda de estrategias  de cooperativa lo que nos permitió pensar y actuar para gestar este lugar, por que  más allá de lo que digan los tecnócratas  sobre la ruptura de los lazos sociales, creemos que los espacios de religación a través del arte  son posibles. Buscamos que la producción artística tenga una mirada multidireccional y que no sólo se mire el ombligo constantemente. 

Es ahí, aquí (o ak) donde se instala el espacio de experimentación, en los sobrevivientes pasillos del persa de los reyes, lugar de resistencias, fierros, arreglos plásticos, ruedas, pinturas, motores, cocinerías, llaves, cuerpos, libros, completos, cañerías, gomas, falsificaciones, escondites, juegos, candados, polvos, cortinas, refugios de materiales y memoriales remembranzas de viejos sobrevivientes entre alcoholes y vahos del río, conversacion permanentemente actualizada entre diógenes y baudelaire, funes y el angelus...

El espacio turbulento del residuo necesariamente interpela al arte, ¿qué es eso que separa la colección del cachureo?

Con AK-35 se busca territorializar el arte fuera de los circuitos cerrados ya establecidos, seguimos el ejemplo y el ímpetu que han tenido otros proyectos de  índole similar, como Hoffmann´s House, galería Metropolitana, la Perrera arte, Galeria Callejera entre otros. Buscamos nuevos territorios donde habitar a través de la producción de obras. Consideramos que un “territorio” no es las  condiciones físicas que lo definen, un “territorio”  para nosotros se constituye en la diseminación y circulación de sentidos que lo cruzan, discurso, cuerpos, historias, relatos, procesos, y AK-35 busca instalarse como un proyecto artístico que circule libremente, en la complejidad del discurso artístico contemporáneo, pero también en otros discursos y territorios de lo social que sean posibles de abordar. 

Sin embargo el territorio soporta especificidades, pues mientras proliferan los centros de arte que se cierran en sus propios lenguajes (curiosamente subiendo por el lecho del mismo río), convocando en lenguas poco accesibles a un público cada vez mas específico y menos al viandante, nos proponemos el agenciamiento y articulación de un lugar fornterizo de experimentación, especie de turbulencia tópica en un espacio arruinado, limítrofe, residual. El río ha sido desde siempre -en los relatos y escritos legados- un pliege limítrofe de la capital, en las orillas del río Mapocho  corría el vino de las chinganas con olor a libertinaje, por el río subieron los guerreros que quemaran Santiago un 11 de septiembre guiados por Michimalonko, se amontonaron los cuerpos inflados, torturados y flotantes de ejecutados y desaparecidos durante/por la dictadura, se apiñan los cabros de las caletas, se erigieron las poblaciones del poniente, fueron fusilados pobladores, trabajadores y luchadores sociales, al río daba el túnel de la cárcel por donde se efectuara la primera fuga penitenciaria, se articuló la maquinaria de muerte para los vagos canes  y se levantó el primer persa de Chile, territorio de todos y de nadie las riveras del mapocho siguen convocando la cimarra, el florecer del amor escolar al son del vino, las manos rápidas del que se salva sin mirar a quién, los humos clandestinos químicos y verdes, la violencia sin y con uniforme, el traquetear de ruedas pegadas a tablas urbanas, el ir y venir incansable de la fuerza de trabajo hacia el centro y sus orillas, entre tantas otras cosas incontables y por hacer en la fontera “interior” de Santiago, tajo por donde corren aguas inertes, suerte de frontera del “centro” con su “adentro”, turbulencia en la infamiliaridad de los residuos, resistencias y excepción, como toda frontera. 

Creemos que el arte debe pensar, mirar  su época y el territorio geopolítico en el que se sitúa, desde una postura crítica, pero también habitarlo y considerarse parte de aquellos procesos que contornean la realidad de la sociedad actual, e intentar intervenir en ellos de un modo activo.

Como se puede apreciar las pretensiones para este espacio que aun está en gestación son demasiadas, por lo mismo, este espacio esta  abierto a toda aquella producción artística y de pensamiento que pueda aportar a su configuración y búsqueda constante de sentido. 

Nuestra humilde invitación está abierta.    
atentamente AK-35